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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pequeño manual neo kirchnerista. Instrucciones para pelearse a muerte con un cuñado.

"Nunca había visto esto en la Argentina. Esa cosa de amigos que se dejan de invitar a los cumpleaños, familiares que se dejan de ver o que haya temáticas de las cuales mejor no hablar. Hay una división muy grande de la gente desde hace muchos años. Me da tristeza" . Jorge Lanata en Perfil, 26/11/2011.



INTRODUCCIÓN

Mucho hemos pensado antes de escribir este manual, herramienta que consideramos indispensable para que los kirchneristas de la última hora, subidos al tren del 54%, puedan disponer de elementos evaluativos, con aplicaciones prácticas, que sirvan de guía en el maravilloso mundo de dejarse de hablar con los cuñados para siempre. Vale la pena señalar que tales herramientas pueden resultar de gran utilidad, también, en la construcción de una enemistad duradera con primos, tíos, comerciantes, compañeros de trabajo, padres, madres, tutores, hijos, entenados o vecinos de fila en el pago fácil más próximo. La denominación cuñado, en este caso, pretende ser una categorización comprensiva del universo de relaciones sociales que enfrenta el humano promedio en la República Argentina y no debe limitarse, de ningún modo, a unos pocos elementos de dicho universo; a saber, los representados por el hermano o la hermana de la propia pareja o la pareja de la propia hermana o del propio hermano, lo que ocurra primero.


¿POR QUÉ PARA NEO KIRCHNERISTAS?

Es ésta una pregunta que se repite. ¿Acaso se observa, desde el presente trabajo, al kirchnerismo como una fatigosa cuesta que no puede acometerse de una vez, sino bajo la sólida planificación de un enfoque por etapas, del cual los neo-kirchneristas, ayunos aún en la posesión de las complejidades ideológicas del campo popular, conformen un colectivo introductorio? La respuesta es mucho más simple. Es sólo que los kirchneristas más antiguos, desde la primera hasta la penúltima generación (clausurada el 14 de agosto) no poseen, en la actualidad, parientes lejanos o cercanos, políticos o sanguíneos, de raigambre anti kirchnerista, con los que conserve algún tipo de relación, vínculo o compadrazgo. Los cuñados, definidos así según lo explicado más arriba, con los que traba conversación en la actualidad en asados, cumpleaños o despedidas de soltero; pertenecen sin equívocos ni renuncios, exclusivamente al ámbito nacional y popular.

ATENCIÓN FLOTANTE

No es necesario que el neo-kirchnerista (a los fines de simplificar las ideas vertidas en el presente ensayo, a partir de ahora será designado como neo-k) afecte el 100% de su atención al curso casual de las conversaciones sociales. Se recomienda recorrer la reunión en la que se encuentre invitado, colado o, incluso, homenajeado; con una especie de atención superficial y omniabarcativa, que llamaremos flotante; moviéndose de lado a lado, mientras se simula ordenar pequeños detalles mobiliarios o decorativos, o un interés minucioso por los horrorosos souvenirs que se repartirán hacia el final del evento. En el transcurso de estas operaciones, se intentará detectar en el ágape, palabras-clave que los anti-k lanzan al aire a intervalos cortos y regulares: negros, yegua, montonera, vagos, kakas, etc. (el carácter sistemático del presente trabajo contempla una actualización permanente del vocabulario anti-k, a los fines de que el neo-k posea la versión más actualizada posible de la jerigonza vendepatria).


PASOS A SEGUIR

De más está decir que el enunciador de los vocablos señalados en el presente texto, así como de aquellos que emanaren de fuente oficial fidedigna, será señalado como anti-k, lo cual le hará pasible de las siguientes medidas punitorias:

- Se le borrará de los contactos del teléfono móvil

- Se le retirará el saludo

- No se le pagará deuda alguna preexistente

- No se le felicitará para su cumpleaños, si bien puede hacérselo con sus parientes directos, a quienes se expresará claramente la diferencia efectuada.

- No se compartirán con él festejos, reuniones o evento alguno ni se le aceptarán regalos bajo ningún pretexto.


PRECAUCIONES A TOMAR

Es nuestro deber aclarar que la atención flotante no es una ciencia exacta, y de ahí proviene el fracaso de tantos estudiantes adormecidos así como de psicoanalistas otrora venturosos.

Debe tenerse en cuenta, entonces, que el uso de los términos mencionados, puede verse confusamente alterado por palabras complementarias que harían inocuo el uso de las arriba señaladas.

Algunos ejemplos son:

“Iban recién 10 movidas y ya le había comido los 2 alfiles negros” (el cuñado es aficionado al ajedrez).

“En la segunda de Palermo ganó una yegua” (posible cuñado turfístico. Luego de verificar que el dato sea exacto y no haga referencia al resultado eleccionario de alguna escuela de Palermo, puede permitirse la relación con este cuñado, aunque conviene evitarle si viene perdiendo seguido).

“Tengo ganas de hacer kaka” (el cuñado quiere mover el vientre, algo bastante lejano a un golpe institucional por el momento y hasta que se demuestre lo contrario).

“Los trazos de Raúl Soldi son tenues, casi te diría que son imprecisos, vagos” (el cuñado opina libremente sobre artes visuales o intenta cambiar de conversación debido a su proximidad. Permanezca alerta).

“La misma lucha de civilización y barbarie de la ciudad y el desierto existe hoy en África; los mismos personajes, el mismo espíritu, la misma estrategia indisciplinada, entre la horda y la montonera” (el cuñado recita el Facundo de Sarmiento. El neo-k debe mantenerlo vigilado y a prudente distancia hasta que se resuelvan ciertos detalles en el instituto de revisionismo histórico).

"TODO ESTO SE ME COMPLICA ¿QUÉ PUEDO HACER?"

Si este pequeño manual, a pesar del cuidado puesto al servicio de su intelección, permanece oscuro al neófito k; o, si bien los conceptos aquí vertidos son claros, las posibilidades concretas de su ejecución en el entorno familiar o de trabajo del neo-k, lo vuelven irrealizable; se podrá optar por el uso libre de su voluntad y discutir saludablemente sus puntos de vista con sus contendientes ideológicos y alejarse, con sabiduría, de quienes pretenden arreglar el país matando a unos, sometiendo a otros y añorando el pasado cual setentistas ortodoxos, que gustan de la irrupción violenta, de vuelos homicidas y de lápices callados por los fusiles del poder.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

"On ne tue point les idées..."


Hace poco se cumplió un nuevo año del fallecimiento de Domingo F. Sarmiento, hijo de Paula Albarracín, nuestra Penélope autóctona. Mi hijo de 9 años se me acercó a contarme sobre lo aprendido en la escuela.
- Fue un maestro...
Como Epicuro, aquel derribador de mitos de la Grecia clásica, contesté con la cita dubitativa de un reconocido párrafo de su cosecha:
- No trate de economizar sangre de gauchos. Éste es un abono que es preciso hacer útil al país.
Reconozco que no obstante la esencia miserable de esas palabras, este fragmento de una carta al general Mitre me parece literariamente genial.
Seguí contándole a mi hijo algunas otras apreciaciones sobre los indios, los huérfanos, etc. En un momento me dijo:
- Entonces, todo lo que dicen que hizo de bueno es mentira.

Hasta ahí el diálogo, que continuó, por supuesto. El 11 de septiembre, compartí en las redes sociales algunos de estos textos, recibidos con evidente beneplácito por los entusiastas militantes del campo popular. También me reconozco vecino de esos terrenos del pensamiento político pero creo haber contribuido con mis citas a una cierta pérdida de perspectiva. ¿Por qué digo esto? Porque creo que Sarmiento nos es necesario. Con su exuberancia verborrágica, su maradoniana desfachatez política, su culto por la ilustración europea, su hiperbólica construcción del discurso, atravesó toda la historia argentina y dejó en su camino algunas buenas semillas que hacen del argentino un personaje contradictorio, inconformista y, siempre, indescifrable. Como conjeturara Borges (el uso del verbo es forzado) en su Poema a Sarmiento: "Es alguien que sigue odiando, amando y combatiendo". Georgie percibió su sombra arrojando bombas sobre el pueblo en la Plaza de Mayo, pero no es el único. Sabemos que reacciona iracundo al grafitti de "Alpargatas sí...", que cada 270 pesos de Asignación Universal es un golpe a su sensibilidad y que, muy probablemente, marche junto a los estudiantes chilenos por una educación universitaria pública y gratuita.
Muchos no lo quisimos nunca, pero tampoco pudimos abandonarlo. Hay un maestro zen que dice que al agua caliente se la entibia con agua fría. Eso me llevó a mostrarles a muchos el peor Sarmiento, para luego, más aclimatados, asegurar que no podemos echarlo al olvido porque nos pertenece intrínsecamente. Social y personalmente nos ha dejado esa marca cipayona difícil de ocultar bajo cualquier máscara que elijamos.
Casi olvido referirme a esa frase magistral que titula este artículo, cuya traducción es Las ideas no se matan y que, al decir de Sarmiento, el gobierno de Rosas debió enviar una comisión para descifrarla (tal la barbarie de estas gentes). Es llamativo, en el contexto de la ilustración, que Sarmiento atribuya erróneamente la frase original a Fortoul. Ricardo Piglia escribirá sobre este hecho que "la literatura argentina se inicia con una frase escrita en francés, que es una cita falsa, equivocada". Aún atravesada por la indómita marca de la barbarie, expresada en el equívoco, es una cita contundentemente libertaria. De chico, yo me la imaginaba escrita en las laderas de Los Andes y, años después, pude homologarla a la maravillosa "¿quién amuralla una voz?" del español Miguel Hernández, cautivo del franquismo. Como no se matan, no podemos matar la influencia sarmientina sin dejar de ser esencialmente lo que somos. Dejar a Sarmiento implica abandonar nuestro ser argentino. Como la utopía gorila de aplastar al peronismo. Es posible, pero es un grado de abandono de la propia identidad tal, que resulta impensable desde la realidad concreta.
"Las ideas no se matan" dijo Sarmiento y su palabra es tan poderosa que encandila y nos ciega para entrever su continuidad inevitable, contradictoria, subyacente e históricamente repetida: "... hay que matar a los que las piensan."